El que estás leyendo es nuevo de raíz. Un sitio descuidado no se ve viejo: deja de vender, y casi nunca avisa. Antes de rehacer el nuestro le corrimos la misma auditoría que le entregamos a un cliente, y sacó 35 de 100.

Tu sitio es la parte de tu operación que trabaja cuando tú no estás: contesta la primera pregunta del que te evalúa, sostiene lo que promete tu vendedor y recoge al que llegó de noche. Cuando lo dejas quieto no se ve viejo. Deja de vender, y casi nunca te avisa.
Lo sabemos porque nos pasó. El estudio que rehace sitios traía el suyo descuidado. Antes de tocar un pixel le corrimos la misma auditoría que le entregamos a un cliente: el 7 de agosto de 2026, sobre el sitio anterior completo, sacó 35 de 100.
No era una discusión de gustos. Era la máquina trabajando a la mitad.
Nada de eso se arregla con pintura, y nada de eso sale en la junta donde se discute el color del botón.
El 11 de agosto de 2026 le corrimos al sitio nuevo el mismo barrido de accesibilidad que usamos en entrega: cero fallos AA en los 1,078 elementos revisados. No es un logro, es una vara: si no la pasáramos nosotros, no tendríamos con qué pedírsela a nadie.
La sesión de fotografía propia todavía no ocurre: algunas imágenes son provisionales y se van a reemplazar. Preferimos decirlo aquí que esperar a que alguien lo note. El sitio está publicado, que no es lo mismo que terminado.
También publicamos cuánto cuesta un sitio web en Monterrey, con los rangos y lo que incluye cada uno. El trabajo que sostiene todo esto está en Trabajo. Y si tu página le queda chica a tu empresa, cuéntanos qué está pasando: te contestamos con los siguientes pasos, y si no somos el estudio indicado, te lo decimos.
Si el tema del artículo es tu situación, cuéntanos el detalle.
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